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¿Cuánto le debemos a los animales?
¡Son tantas las razones por las cuales debemos estar agradecidos de los animales! Desde la más remota antigüedad el hombre ha disfrutado de la compañía de algunos animales con los que ha compartido un mutuo afecto y, ¿por qué no? Un mutuo interés. La gente muy pobre comparte con su animalito lo poco que tiene, nuestros hermanos indígenas de la selva domestican pequeños monos y otros animales que pasan a formar parte de la familia y, hasta los soldados “adoptan” animalitos; lo hicieron los británicos en la II Guerra y los norteamericanos en la Guerra del Golfo, cuando ratas, lagartos, escarabajos y hasta escorpiones, hicieron menos dura su existencia en el frente. Pero esta instintiva relación tiene su razón de ser: Perros y gatos fortalecen el corazón de sus protectores, y los que tienen animalitos en casa suelen tener presión sanguínea más baja, mejor salud general y niveles más bajos de stress y colesterol. Psiquiatras norteamericanos han demostrado que una pecera llena de peces en el consultorio del odontólogo, disminuye la ansiedad y el dolor de los pacientes durante la intervención. Iguales estudios se han hecho con víctimas de infarto, los pacientes que tenían animalitos mostraron un índice de supervivencia incuestionablemente superior, al punto de que algunos hospitales americanos han llegado a permitir –en algunos casos- la presencia de “mascotas” en la habitación de ciertos pacientes. Esto es especialmente válido para los ancianos, que presentan más pronta recuperación en sus dolencias y, en general, menos necesidad de asistencia médica. Mientras tanto, se adelantan estudios para proveer a los presos de gatos y otros animales para paliar su soledad, calmar los nervios y reducir la agresividad. No menos sorprendentes han sido los resultados obtenidos en el tratamiento de algunos niños autistas que, al jugar con perros, han logrado salir de su ensimismamiento y de niños con daños cerebrales que se han recuperado notablemente mediante técnicas con delfines. Y, ¿qué decir de los perros guías de los ciegos o de los que ayudan al rescate de víctimas sepultadas, o la gata que caza pichones para mantener a su anciano dueño en Rusia, o los perros que durante años esperan fielmente el regreso de su amo muerto, o los animalitos que han salvado a sus dueños de incendios avisándoles a tiempo? ¡Cuánto le debemos a los animales! Y ¿Cómo les pagamos a cambio? |
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