Los mejores trucos para poder bañar a tu perro en casa y hacerlo feliz

Bañar a su perro es una muestra de que usted es un dueño responsable, que se preocupa por la salud del bicho. Mantener a su perrito limpio y feliz no tiene por qué ser muy complicado, ni una tarea molesta para el perro ni para su dueño. Todo lo contrario.

La piel canina tiene un potencial de hidrógeno (el famoso PH) menor que el de la piel humana. Como consecuencia, su piel tiene menos acidez, lo que les hace necesitar de menos baños que los seres humanos. Si usted mismo lava a su mascota o la envía a una veterinaria a que lo hagan, recuerde siempre que el exceso de baños es desaconsejado, porque su piel puede resecarse o quedar muy flácida. Mientras más corto el pelo serán necesarios menos baños; y el pelo largo, por el contrario, no sólo requiere más baños sino una buena cepillada en el cabello del bicho. Obvio que los perros que salen de casa necesitan más baños que aquellos más sedentarios. Pero en términos generales un baño por mes es un buen promedio, y para perros con la piel más gruesa puede ser suficiente un baño cada cuatro meses.

Preparación

Comience antes de comenzar; me explico: acostumbre al perro a la idea de que el baño es un evento placentero. Si se trata de su primer baño, no le abra la ducha de repente, porque querrá escaparse en cuanto escuche el chisporroteo del agua. Y ojo, que el lugar del baño debe tener una puerta que pueda cerrarse, para que si el can se asusta no salga corriendo mojado y regando agua por toda la casa. Una vez definido el lugar del baño, lleve golosinas y juguetes que le gustan, para recompensarlo si muestra buen comportamiento.

Mucha gente transforma el placer en obligación, pero acá la idea es lo contrario, transformar las obligaciones en placer. Si el día está cálido, ¿qué tal un baño con manguera en el patio, jardín o balcón? Y recuerde que habrá agua y jabón para todos, porque el peludo se sacude durante el baño y a usted le tocará su parte de agua.

Si el can se resbala mucho o luce muy asustado de entrar al box o la bañera, use una duchita de mano y coloque un tapete de goma en el piso para evitar resbalones. Si se trata de un perro bravo, quizá sean necesarios collar y bozal para que éste no tome venganza por el baño a puro mordisco. Pero la correa -no se olvide-, debe ser de nylon o metal, porque las de cuero pueden encogerse. Si el bichito es un cachorro sólo debe bañarse a partir de la quinta semana de nacido; si es muy chiquito puede tomar el baño en el lavamanos, en caso de que no sea tan inquieto como para escaparse de un salto.

Antes de abrir el agua, cepille bien el pelo del bicho, para evitar que los grumos de tierra y pelos puedan compactarse y tapar el desagüe; además, los pelos son más fáciles de remover si el perrito aún está seco. También habrá que cepillarlo después de secarlo, para evitar que se refriegue mojado en algún lugar y se ensucie de nuevo.

Si el perro está manchado con tinta, pintura o algo similar, primero suavice el pegoste con vaselina, aceite vegetal o aceite para bebés, pero jamás use detergentes, solventes, clareadores o similares, que pueden ser tóxicos para su mascota. Si usa una bañera o envase grande llénelo sólo hasta la altura de las rodillas del perro y a temperatura tibia, no más caliente que la propia piel del perrito. Al terminar cada enjuagada vacíe el agua y llénela de nuevo hasta las rodillas del bicho.

Materiales necesario para el baño

Champú (luego daremos más detalles), bolitas de algodón, esponja, toallas, alfombra de goma y suero fisiológico, un rincón seco para secar, peine grueso, cepillo, cepillito para las uñas, pinza para remover a los “visitantes” como pulgas y garrapatas, tijera para los nudos de pelos y cepillo de dientes. Y no se olvide de las golosinas y juguetitos para que el can -que siempre asociará una cosa con la otra- aprenda que el baño es un momento de placer.

El champú merece capítulo aparte: debe ser especial para perros, pues como ya dijimos, el PH de la piel humana es mayor que el de los peludos, y los productos para humanos pueden causarles alergia e irritación. Pregúntele al veterinario cuál es el mejor champú para su perro, y a falta de un champú canino use un champú infantil o de hierbas. Champú normal sólo si no hay más opciones. Y tome en cuenta un detalle tan válido para los perros como para los humanos: evite dejar caer champú en los ojos del perro, porque no es cierto aquello del “champú que no irrita los ojos”; en realidad se trata de un componente anestésico que esconde el dolor, pero irrita los ojos de igual manera.

Si su mascota es muy peluda, un acondicionador puede ayudarle a desenredar el pelo. Después de lavar, enjuague varias veces pues los residuos de champú incomodan al perro y pueden hacer que se rasque tanto que se hiera la piel.

Detalles del baño

Si su mascota tienen muchas pulgas “hospedadas” entre la cabellera, comience la limpieza por la cabeza y orejas, para evitar que las pulgas le salten a usted durante el baño.

Lave los oídos del bicho con algodón humedecido y suero fisiológico, y la cara con una toalla húmeda. Evite arrojarle agua al rostro al can para evitar el riesgo de que el agua le entre en los oídos, lo que podría causarle infecciones; además, por lo general a los perros no les gusta que les echen agua en la cara. Durante el baño tape los oídos del perro con algodón, pero evite pedazos tan pequeños que puedan caerse en el canal auditivo. Y no se olvide de sacárselos después del baño.

Para la higiene de los ojos, recuerde que el colirio humano sólo puede ser usado por los perros si es muy suave. Jamás use colirios más fuertes. Si no hay colirio, opte por el suero fisiológico.

Y recuerde que nunca está de más darle una buena limpiada a la cola de su mascota, de prefernecia con las mismas toallitas humedicas que se usar para higienizar a los bebés.

Después del baño

Una vez terminado el baño, seque al perro de inmediato. Puede usar incluso un secador de pelo, pero que no esté muy caliente o sea tan ruidoso como para asustar al pichicho. Felicítelo si se comportó bien.

Entre un baño mojado y otro, nada mejor que los “baños secos” diarios. Lo ideal es dar una buena cepilada por día a su mascota, con cariño y en un ambiente relajado, conversando con el bicho, así con los peluqueros y peluqueras suelen hacer con sus clientes. Pero lo ideal es hacer ese trabajo en un patio o similar, para que la suciedad que caiga con el cepillado no ensucie los espacios internos de la casa.

Como se ve, mantener a su perrito limpio y feliz no es tan complicado, además de que puede y debe ser un placer para la mascota y para su dueño.

Fuente: Yahoo

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