Colombia: Nutrias gigantes recobraron su libertad

En las últimas listas de animales colombianos en peligro de extinción, suele aparecer la nutria gigante, una especie que solo habita en América del Sur. Por su piel, codiciada para hacer finos abrigos, y por la mala relación que tuvo por años con colonos y habitantes del Amazonas y del Orinoco, las poblaciones se han ido reduciendo paulatinamente.

Las autoridades ambientales lo saben y, por eso, han sumado esfuerzos para evitar su desaparición. El último lo registró la Corporación Autónoma Regional de Orinoquia (Corpoinoquia), en compañía de la Fundación Orinoquia Biodiversa (FOB). En Arauca, luego de que el grupo ambiental de la Policía los recuperara, dos ejemplares fueron liberados. Se trató de un macho y una hembra que retornaron a su hábitat en medio de un programa de conservación que busca proteger a esta especie de casi dos metros de largo.

Lo que se espera con estos individuos liberados, macho y hembra, es que conformen otro grupo poblacional en caso de que no logren ingresar a algunos de los grupos que está en la zona”, aseguró en un comunicado de prensa Karen Pérez, directora general de la FOB.

La idea es que, como sucedió en 2016 con la primera especie que regresó a su ecosistema, se realice un monitoreo y seguimiento de estos dos animales para comprobar el éxito de su adaptación. Para ello, un biólogo visitará la zona cada quince días durante seis meses.

Aunque en esta tarea han sido claves las autoridades ambientales, las comunidades de la zona están jugando un rol esencial. Si bien antes veían a este animal como una especie de enemigo, pues pensaban que se comía a algunos peces esenciales en la dieta de los pobladores, hoy son partidarios de la conservación. De hecho, los habitantes ribereños crearon el grupo “amigos de la nutria gigante” para protegerla y para generar un empoderamiento en toda la comunidad.

¿La razón? Como cuenta Martha Plazas, directora de Corporinoquia, en muchas ocasiones los habitantes locales “piensan que las nutrias acaban con los peces de los ríos, pero hoy entienden que no las especies que consumen no son de interés para la dieta de los humanos”.

Fuente El Espectador

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